Empezar tango después de los 50: por dónde se arranca

“Siempre quise, pero ya es tarde.” Es la frase que más escuchamos. Y casi nunca es verdad. La mayoría de las personas que arrancan tango con nosotros tienen entre 45 y 65 años, y muchas nunca habían bailado nada en su vida.
Si estás leyendo esto y venís diciéndote “algún día”, este es el empujón. Te contamos cómo es de verdad, sin el cuento de que hay que “tener condiciones”.
No, no hace falta saber bailar
El tango no se aprende mirando, se aprende caminando. La primera clase no arranca con pasos complicados: arranca con algo mucho más simple y más importante, que es encontrarte con la otra persona. El paso llega después, y llega solo.
Lo primero en la danza, cuando es con otro, es encontrarte con esa otra persona. El pasito llega después.
Cómo es la primera clase
Venís, te recibimos, y trabajamos en grupo. Nadie te va a poner en evidencia ni te va a pedir que hagas algo para lo que no estás. Vamos a tu ritmo, leemos cómo está el grupo y armamos la clase a partir de eso.
- Ropa cómoda y unas zapatillas o zapatos que no se traben en el piso.
- No necesitás venir en pareja: se rota y se baila con todos.
- No hay edad “correcta”. Hay gente de 30 y gente de 70 en la misma ronda.
Por qué la mayoría se queda
Casi nadie viene buscando “aprender tango”. Vienen buscando despejarse, moverse, conocer gente. El tango termina siendo la excusa para todo lo demás: la charla después de la clase, el grupo que se arma, sentirse parte de algo.
Eso no se enseña. Eso pasa. Y cuando pasa, ya no querés faltar.
¿Te dieron ganas de probar?
Escribinos por WhatsApp y vemos juntos cuándo te queda bien venir. Sin compromiso.
Quiero probar tango


